jueves, 12 de noviembre de 2020

Vídeo 1 EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATÓN Ficha: 2184831



La idea es:  Escribir en el cuaderno LOS APRENDIZAJES que nos deja este video.  Hacerlo de tal manera que lo puedan enviar al correo asignado por el instructor

Video 2. EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATON Ficha: 2184831


Vamos a hacer lo mismo:  escribir en nuestros cuadernos, LOS APRENDIZAJES que nos deje este video. Hacerlo también de tal manera que puedan enviar el documento al correo asignado por el instructor

EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATON. Texto FICHA: 2184831


PLATÓN: EL MITO DE LA CAVERNA

--Ahora, continué, imagínate nuestra naturaleza, por lo que se refiere a la ciencia, y a la ignorancia, mediante la siguiente escena. Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos. La luz les viene de un fuego encendido a una cierta distancia detrás de ellos sobre una eminencia del terreno. Entre ese fuego y los prisioneros, hay un camino elevado, a lo largo del cual debes imaginar un pequeño muro semejante a las barreras que los ilusionistas levantan entre ellos y los espectadores y por encima de las cuales muestran sus prodigios.
 --Ya lo veo, dijo. --Piensa ahora que a lo largo de este muro unos hombres llevan objetos de todas clases, figuras de hombres y de animales de madera o de piedra, v de mil formas distintas, de manera que aparecen por encima del muro. Y naturalmente entre los hombres que pasan, unos hablan y otros no dicen nada. --Es esta una extraña escena y unos extraños prisioneros, dijo. --Se parecen a nosotros, respondí. Y ante todo, ¿crees que en esta situación verán otra cosa de sí mismos y de los que están a su lado que unas sombras proyectadas por la luz del fuego sobre el fondo de la caverna que está frente a ellos.
--No, puesto que se ven forzados a mantener toda su vida la cabeza inmóvil. --¿Y no ocurre lo mismo con los objetos que pasan por detrás de ellos? --Sin duda. --Y si estos hombres pudiesen conversar entre sí, ¿no crees que creerían nombrar a las cosas en sí nombrando las sombras que ven pasar?
--Necesariamente. --Y si hubiese un eco que devolviese los sonidos desde el fondo de la prisión, cada vez que hablase uno de los que pasan, ¿no creerían que oyen hablar a la sombra misma que pasa ante sus ojos? --Sí, por Zeus, exclamó. --En resumen, ¿estos prisioneros no atribuirán realidad más que a estas sombras?
--Es inevitable. --Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; mira lo que resultaría naturalmente de la nueva situación en que vamos a colocarlos. Liberamos a uno de estos prisioneros. Le obligamos a levantarse, a volver la cabeza, a andar y a mirar hacia el lado de la luz: no podrá hacer nada de esto sin sufrir, y el deslumbramiento le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía. Te pregunto qué podrá responder si alguien le dice que hasta entonces sólo había contemplado sombras vanas, pero que ahora, más cerca de la realidad y vuelto hacia objetos más reales, ve con más perfección; y si por último, mostrándole cada objeto a medida que pasa, se le obligase a fuerza de preguntas a decir qué es, ¿no crees que se encontrará en un apuro, y que le parecerá más verdadero lo que veía antes que lo que ahora le muestran? --Sin duda, dijo.
 --Y si se le obliga a mirar la misma luz, ¿no se le dañarían los ojos? ¿No apartará su mirada de ella para dirigirla a esas sombras que mira sin esfuerzo? ¿No creerá que estas sombras son realmente más visibles que los objetos que le enseñan? --Seguramente.
--Y si ahora lo arrancamos de su caverna a viva fuerza y lo llevamos por el sendero áspero y escarpado hasta la claridad del sol, ¿esta violencia no provocará sus quejas y su cólera?
Y cuando esté ya a pleno sol, deslumbrado por su resplandor, ¿podrá ver alguno de los objetos que llamamos verdaderos? --No podrá, al menos los primeros instantes.
--Sus ojos deberán acostumbrarse poco a poco a esta región superior. Lo que más fácilmente verá al principio serán las sombras, después las imágenes de los hombres y de los demás objetos reflejadas en las aguas, y por último los objetos mismos. De ahí dirigirá sus miradas al cielo, y soportará más fácilmente la vista del cielo durante la noche, cuando contemple la luna y las estrellas, que durante el día el sol y su resplandor.
--Así lo creo.
--Y creo que al fin podrá no sólo ver al sol reflejado en las aguas o en cualquier otra parte, sino contemplarlo a él mismo en su verdadero asiento. --Indudablemente.
--Después de esto, poniéndose a pensar, llegará a la conclusión de que el sol produce las estaciones y los años, lo gobierna todo en el mundo visible y es en cierto modo la causa de lo que ellos veían en la caverna.
 --Es evidente que llegará a esta conclusión siguiendo estos pasos. --Y al acordarse entonces de su primera habitación y de sus conocimientos allí y de sus compañeros de cautiverio, ¿no se sentirá feliz por su cambio y no compadecerá a los otros? Ciertamente.
--Y si en su vida anterior hubiese habido honores, alabanzas, recompensas públicas establecidas entre ellos para aquel que observase mejor las sombras a su paso, que recordase mejor en qué orden acostumbran a precederse, a seguirse o a aparecer juntas y que por ello fuese el más hábil en pronosticar su aparición, ¿crees que el hombre de que hablamos sentiría nostalgia de estas distinciones, y envidiaría a los más señalados por sus honores o autoridad entre sus compañeros de cautiverio?
¿.No crees más bien que será como el héroe de Homero y preferirá mil veces no ser más «que un mozo de labranza al servicio de un pobre campesino» y sufrir todos los males posibles antes que volver a su primera ilusión y vivir como vivía? --No dudo que estaría dispuesto a sufrirlo todo antes que vivir como anteriormente.
--Imagina ahora que este hombre vuelva a la caverna y se siente en su antiguo lugar. ¿No se le quedarían los ojos como cegados por este paso súbito a la obscuridad? --Sí, no hay duda. --Y si, mientras su vista aún está confusa, antes de que sus ojos se hayan acomodado de nuevo a la obscuridad, tuviese que dar su opinión sobre estas sombras y discutir sobre ellas con sus compañeros que no han abandonado el cautiverio, ¿no les daría que reír? ¿No dirán que por haber subido al exterior ha perdido la vista, y no vale la pena intentar la ascensión? Y si alguien intentase desatarlos y llevarlos allí, ¿no lo matarían, si pudiesen cogerlo y matarlo?
--Es muy probable. --Ésta es precisamente, mi querido Glaucón, la imagen de nuestra condición. La caverna subterránea es el mundo visible. El fuego que la ilumina, es la luz del sol. Este prisionero que sube a la región superior y contempla sus maravillas, es el alma que se eleva al mundo inteligible. Esto es lo que yo pienso, ya que quieres conocerlo; sólo Dios sabe si es verdad. En todo caso, yo creo que en los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que percibimos con dificultad, pero que no podemos contemplar sin concluir que ella es la causa de todo lo bello y bueno que existe. Que en el mundo visible es ella la que produce la luz y el astro de la que procede.
Que en el mundo inteligible es ella también la que produce la verdad y la inteligencia. Y por último que es necesario mantener los ojos fijos en esta idea para conducirse con sabiduría, tanto en la vida privada como en la pública.
Yo también lo veo de esta manera, dijo, hasta el punto de que puedo seguirte. [. . .] --Por tanto, si todo esto es verdadero, dije yo, hemos de llegar a la conclusión de que la ciencia no se aprende del modo que algunos pretenden. Afirman que pueden hacerla entrar en el alma en donde no está, casi lo mismo que si diesen la vista a unos ojos ciegos. --Así dicen, en efecto, dijo Glaucón.
--Ahora bien, lo que hemos dicho supone al contrario que toda alma posee la facultad de aprender, un órgano de la ciencia; y que, como unos ojos que no pudiesen volverse hacia la luz si no girase también el cuerpo entero, el órgano de la inteligencia debe volverse con el alma entera desde la visión de lo que nace hasta la contemplación de lo que es y lo que hay más luminoso en el ser; y a esto hemos llamado el bien, ¿no es así?
--Sí. --Todo el arte, continué, consiste pues en buscar la manera más fácil y eficaz con que el alma pueda realizar la conversión que debe hacer. No se trata de darle la facultad de ver, ya la tiene. Pero su órgano no está dirigido en la buena dirección, no mira hacia donde debiera: esto es lo que se debe corregir.
 --Así parece, dijo Glaucón. __
República Vll; 514a_517c y 518b_d. (R. Verneaux, Textos de los grandes filósofos. Edad antigua, Herder, Barcelona 1982, p. 26-30).


Lo mismo, que con los videos anteriores.  Escribamos en nuestro cuaderno, los aprendizajes que nos deje esta lectura.  Hacerlo de tal manera que puedan enviarlo al correo asignado por el instructor

ÉXITOS¡¡¡

sábado, 7 de noviembre de 2020

HISTORIA DE LAS NUEVE VACAS. Una historia de ASERTIVIDAD? 2142325 - 2142326


 

Espero les esté yendo muy bien al lado de sus familias.  

1.  ¿La historia del vídeo que les comparto, es alusiva a la capacidad descrita por el concepto de ASERTIVIDAD?   Por qué?

2.  Busca en la red los principios rectores de la Programación Neuro Lingüística. Qué es la PNL?

2.  Has pensado en el poder de las palabras?  Que palabras utilizas frecuentemente cuando se trata de comunicarte con tus padres, con tus hermanos, con tus hijos(as), con tu pareja, con tus amigos? Elabora un listado con esas palabras más usadas y piensa un poco frente a esa lista.

3.  Qué efecto crees, con base en el vídeo visto, que causas en todos y cada uno de ellos?

Que palabras utilizas frecuentemente para referirte a ti mismo, en la autoreflexión o cuando hablas de ti frente a otras personas?

jueves, 5 de noviembre de 2020

1 ETICA. UNA HISTORIA ANTIGUA. Ficha: 2184831

Buenos tardes.  Esta es la primera actividad.  Vamos a leerla y al final desarrollaremos el taller que propongo.


UNA HISTORIA ANTIGUA

Quien sirve a otros, respeta sus valores y a las personas.  Sabe que a veces ese respeto puede retrasar la cosecha de los resultados de su trabajo, pero no se molesta por eso.  Prefiere esperar el momento.  No conquista sus victorias caminando sobre cadáveres.  No utiliza artificios engañosos; primero porque contraría su corazón, y segundo, porque sabe que una victoria alcanzada de esa manera destruye la confianza y el respeto que siente por sí mismo.

Una historia antigua cuenta que a un rey muy viejo lo buscó cierto día su hijo, para decirle: -- Padre, pienso que ya llegó la hora de que me prepare para asumir el trono. El tiempo está pasando y, cuando llegue mi turno, quiero ser un gran rey para nuestro pueblo, como lo has sido tu; o mejor si se puede.  ¿Qué me aconsejas?

El viejo contesto, aceptando que su hijo tenía razón y valorando su búsqueda de hacerse cada vez mejor como persona y como candidato al trono: -- Lo más importante es saber qué es moral, que es ética y que es el servicio.  Busca a mi maestro para aprender con él sobre los temas en cuestión.

El joven príncipe fue hasta donde la persona indicada, un maestro todavía más viejo que su padre, y le contó lo que deseaba.  Después de oírlo, el maestro dijo: --Yo soy profesor de artes marciales. No sé nada sobre moral, ni sobre ética y menos sé que es el servicio; no entiendo porqué su padre lo envío donde mi.  El joven pensó: “Tal vez mi padre esté equivocado.  Pero si él me mandó aquí, debe haber alguna razón”.  Y se quedó.

Al día siguiente iniciaron los entrenamientos.  El maestro dijo: --Cada vez que me acerque a ti, y no lo notes, voy a golpearte con mi bastón y le mostró un garrote gigantesco.  El joven pensó: “Yo soy joven, él es viejo.  Estaré alerta y me será fácil verlo llegar y me pondré en guardia”.

Después de un tiempo de poner atención, de estar atento y vigilante, el joven empezó a distraerse, a veces con el ruido de los pájaros, a veces con el sonido del viento, con el transito de las jovencitas.  En esos momentos, el maestro se acercaba, él no se enteraba y recibía su garrotazo. Y recibió muchos golpes. Hasta que el joven DECIDIÓ sumergirse en tal grado de atención, de vigilancia,  que tan pronto llegaba el maestro, aun cuando se le acercase como en un pase de magia, lo advertía y se ponía en guardia.  

Al llegar a éste nivel, el maestro decisión profundizar los entrenamientos y le dijo: --Hasta ahora sólo te golpeé en los momentos en que estabas despierto y no te dabas cuenta de mi presencia; a partir de éste momento voy a golpearte con mi bastón, cuando no te des cuenta de que yo me acerco mientras duermes.

El joven pensó:  "Yo soy joven, el es viejo, Voy a permanecer despierto hasta que él se canse y luego descanso yo.  Sin embargo, el que se cansó primero, después de un tiempo, fue el príncipe.  El maestro se acercaba y, viendo al joven adormecido, lo golpeaba con el bastón.  Y recibió muchos garrotazos, hasta que DECIDIÓ estar tan atento, tan vigilante, que entrando nuevamente en tal grado de atención, aun dormido, era capaz de advertir la presencia del viejo; y se ponía en guardia.

El maestro decidió que al día siguiente irían a descansar antes de las próximas lecciones.  Estaban tomando el sol cuando el príncipe pensó: “Quiero ver si este viejo es capaz de advertir que me aproximo.  Voy a tomar el bastón y le voy a dar un bastonazo, para así sacarme al menos una espinita después de haber recibido tanto garrote”.  Cuando el joven inició el movimiento de levantarse, el viejo le dijo: --Ni siquiera lo intentes.  Si te llegas a acercar a mí con esa intención, vas a recibir tal zurra, que jamás me olvidarás.

El príncipe se sorprendió mucho con la capacidad de percepción del viejo y continuó relajado, tomando el sol.  Entonces el viejo, a su turno, pensó: “Qué muchacho tan abusivo.  Le voy a dar una lección.”

Pero, cuando el viejo se estaba levantando para coger el garrote, escuchó que el muchacho le decía: --Ni lo intentes  Si te aproximas a mi con esa intención, vas a recibir tal garrotazo, que nunca lo vas a olvidar.

El viejo entonces, se acercó, miró cariñosamente al muchacho y le dijo: --Ahora puedes irte.  Ya aprendiste la lección.  La moral, la ética y el servicio es algo que nace de nuestro estado de atención, de mantenernos siempre conscientes, siempre alertas.  Cuando oímos nuestro corazón, siempre sabemos ser justos.

La ética nace de nuestra actitud de amor y de respeto con relación a los demás y a nosotros mismos; justamente a quienes venimos a servir.  Es saber escuchar nuestro corazón y dejarlo guiar nuestros actos.  Esa es pues la ética de quien sin esperar algo a cambio, sirve a los demás.  Y colorín colorado esta Historia Antigua se ha acabado.

TALLER

  1.  Qué representa para ti el joven príncipe?
  2. Que representa para ti el viejo maestro, de la historia?
  3. Qué significado tiene para ti “el garrote” y los garrotazos?
  4. Por qué crees que se relaciona la ética, la moral y el servicio, con un estado de atención, de alerta?
  5. Elabora un ejemplo en el que se vea, en la práctica, el cómo no estar atentos, vigilantes, en su relación con la ética, nos representa garrote.
  6. Vuelve a leer el primer párrafo:  Que tiene de interesante?

Éxitos
Jorge Antonio Salazar Machado.
Instructor Ética
SENA RISARALDA

Centro Comercio y Servicios

2 ETICA. LA HISTORIA DE LAS DOS ISLAS. Ficha: 2184831

Esta es la segunda actividad

Por favor, lee atentamente la historia y desarrolla la actividad propuesta al final de la misma, siguiendo al pie de la letra las indicaciones.

LA  HISTORIA DE LAS DOS ISLAS
PERSONAJES:
Teresa: Madre de Mariana, aproximadamente 50 años de edad.
Mariana: Hija de Teresa, 24 años; físicamente atractiva y pensando en buscar esposo.
Javier: joven atractivo físicamente, de aproximadamente 26 años.
Euclides: viejo lobo de mar, de novia en cada puerto, dueño y capitán de un yate que también es su vivienda.
Horacio: Segundo a bordo en el yate de Euclides, de aproximadamente 36 años y está siguiendo los pasos de su patrón, quien se ha convertido en su ejemplo; algo así como su segundo padre, su modelo de vida

La Historia.

Para unas vacaciones de verano por el mar mediterráneo, se encontraron en el yate de Euclides, todos los personajes anteriores.  Pasan los primeros cinco días y todo es descanso, buen viento, buena mar y buen sol…. Los propósitos de las vacaciones se están cumpliendo a cabalidad; descanso, diversión, paz y tranquilidad.  Los cinco personajes disfrutan de la compañía y del buen tiempo. Y como era de esperarse, entre los jóvenes en tan delicioso paseo, se da inicio a un coqueteo recíproco, que no pasa de miraditas y sonrisas; no hay jamás ni siquiera contacto físico.
Al amanecer del sexto día, la desgracia… Un tremendo tsunami, los agarra desprevenidos y los despacha en tan mal estado que, totalmente perdidos y con el yate haciendo aguas, tienen que buscar refugio en dos islas, que por casualidad y buena suerte, se encontraban cerca.  Pero quedan divididos.  En la isla uno queda Teresa, la mamá, su hija Mariana y Horacio, el copiloto de Euclides; y en la segunda isla, quedan Euclides y Javier.

Horacio y Euclides, conocedores de todos los manejos del mar, logran rescatar algunos implementos del yate que ya se ha hundido. Entre esos rescates, se encuentra un aparato de telecomunicaciones, una especie de teléfono; que les permite comunicarse entre las dos islas.  Gracias al bendito aparato, la comunicación entre Javier y Mariana se torna muy interesante, se declaran amor y, con las sucesivas llamadas, llegan a decidir contraer matrimonio, aprovechando que Euclides es capitán de navío y puede presenciar matrimonios.  Pero justo cuando han tomado esa importante decisión, otro fenómeno natural los ataca y rompe toda posibilidad de comunicación, e incluso es tan fuerte que cunde las dos islas con grandes, hambrientos  y voraces tiburones.

Al pasar de los días y Mariana no saber nada de su amado Javier empieza a desesperar; pero descubre que Horacio  ha construido una balsa, con la que recorre la isla y pesca, va donde él y le cuenta sus planes con Javier, acto seguido, le pide el favor de que la lleve don él.  Horacio no ve nada de malo en ello; sin embargo, le dice que la lleva “si pasa tres días y tres noches con él”.  Mariana se enoja, de propone que le trabaja en lo que él quiera, que le hace y le sirve  la comida, le lava, etc.  Pero él se sostiene en su petición… Es más le confirma que solo necesita tres días y tres noches…. Nada más.
Mariana va donde su mamá y le cuenta todo lo que le ha ocurrido con Horacio; ante lo cual Teresa responde: “Mire mijita, usted está bastante grandecita y sabe qué hacer.  Si le digo que sí, que  acepte la propuesta de Horacio y como consecuencia de ello, se le desvareta su matrimonio, la voy a tener toda la vida quejándose que por causa mía, se le daño el matrimonio; si le digo que no acepte la oferta de Horacio y como consecuencia de ello, nunca se casa…. La voy a tener toda la vida diciéndome que por mi culpa, está en esa situación…. No mijita, yo me voy… Tome usted esa decisión.  Le dio la espalda y salió hacia la playa.

Mariana volvió donde Horacio a ver si lo convencía de una petición distinta… Pero todo fue infructuoso.  Luego de mucho rato de discutir, Mariana termina aceptando la propuesta de Horacio.  Pasa tres días y tres noches con él y al amanecer del cuarto día, muy cumplidamente, Horacio la lleva a la otra isla.  Al llegar, Javier se pone muy contento e inician los preparativos para la boda.  No había mucho que preparar que algo debía hacerse… En medio de esos preparativos a Mariana le invade un fuerte sentimiento de culpa y termina confesándose  a Javier lo que tenido que hacer, para estar con el en la otra isla.  Javier al saber la verdad, se enoja muchísimo.  Le grita horriblemente. Y termina dejándola sola.  Mariana muy acongojada y llorando amargamente su triste situación va por la playa de la isla, cuando se encuentra con Euclides.

“¿Qué te pasa?”  Le pregunta Euclides…. “Estas tan emocionada con lo del matrimonio, que te ha llevado al llanto?”  Le pregunta Euclides.  “No” le responde ella y le cuenta toda la historia.  “Bueno”, le dice Euclides… No  te atormentes más.  “Yo he rescatado del naufragio algunas cositas y estoy construyendo esa casita que ves ahí…. Si tu quieres, te vienes a vivir conmigo, yo te protegeré”
COLORIN COLORADO ESTA HISTORIA SE HA ACABADO.   No sabemos cual es la respuesta de Mariana ante la invitación de Euclides… 

AHORA  LO QUE DEBES HACER:

Frente a la situación y fracaso de Mariana, intervienen todos los personajes de la historia; califica de uno a cinco el grado de culpa de cada uno de ellos, frente a la situación padecida por Mariana,  dando uno al menos culpable y cinco al más culpable.  Son cinco personajes, incluyendo a la propia Mariana, sin repetir número asigna uno a cada uno de ellos.  Y escriba, para que tenga presente, por qué le da la esa calificación al grado de culpa, a cada uno de ellos.  No olvide: uno al menos culpable y cinco al más culpable, dos a uno que es poco culpable, cuatro a uno de mucha culpabilidad pero hay uno más culpable, que él… Y así sucesivamente.  Y por qué le da ese puntaje.  Es muy importante que escriba el por qué le asigna ese puntaje a cada personaje, porque con las respuestas realizamos la siguiente actividad.
-------- ÉXITOS¡¡¡¡¡¡




lunes, 2 de noviembre de 2020

oír lo inaudible: La Actitud de escucha llevada a su más humana expresión. Fichas: 2142325 - 2142326

 

OÍR LO INAUDIBLE

 

Un rey mandó a su hijo a estudiar a un templo de un gran maestro con el objetivo de prepararlo para que fuera una gran persona.

Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro lo mandó sólo hacia el bosque.

Él tendría que regresar un año después, con la tarea de describir todos los sonidos del bosque.

Cuando el príncipe regresó al templo al cabo de un año, el maestro le pidió que describiera todos los sonidos que había podido oír.

Entonces dijo el príncipe:

"Maestro, pude oír el canto de los pájaros, el ruido de las hojas, el revoloteo de los picaflores, la brisa acariciando las hierbas, el zumbido de las abejas, el sonido del viento surcando los cielos".

Y al terminar su relato, el maestro le pidió que regresara al bosque para oír más, todo lo que fuera posible.

Intrigado, el príncipe obedeció la orden del maestro, pensando:

"No entiendo, yo ya distinguí todos los sonidos del bosque…"

Pasó días y noches enteras en soledad oyendo, oyendo, oyendo… pero no consiguió distinguir nada nuevo, además de aquello que le había dicho al maestro.

Sin embargo, una mañana, comenzó a distinguir sonidos vagos, diferentes a todo lo que había oído antes.

Y cuanta más atención prestaba, los sonidos se volvían más claros.

Una sensación de encanto envolvió al muchacho.

Pensó: "Esos deben ser los sonidos que el maestro quería que oyera…"

Y sin prisa, permaneció allí oyendo y oyendo, pacientemente.

Quería estar seguro de que estaba en el camino correcto.

Cuando volvió al templo, el maestro le preguntó qué más había podido oír.

Paciente y respetuosamente el príncipe le dijo:

"Maestro, cuando presté atención pude oír el inaudible sonido de las flores abriéndose, el sonido del sol saliendo y calentando la tierra y el de las hierbas bebiendo el rocío de la noche…"

El maestro sonriendo, asintió con la cabeza en señal de aprobación, y dijo:

"Oír lo inaudible es tener la calma necesaria para convertirse en una gran persona".

 


SOLO UN PAR DE PREGUNTAS:  En el marco del DIÁLOGO APRECIATIVO, que papel tiene esta capacidad de OIR LO INAUDIBLE?  Cómo nos encontramos nosotros frente a la ACTITUD DE ESCUCHA?  Por qué crees que nosotros no nos estamos escuchando?  Que crees que debemos hacer para contribuir en la construcción de una cultura de la ACTITUD DE ESCUCHA.


Éxitos¡¡¡¡