viernes, 27 de noviembre de 2020

Lectura: ELOGIO DE LA DIFICULTA - taller (ESTANISLAO ZULETA) Ficha: 2142372

Muy buenas.  Esta lectura constituye la segunda actividad a realizar en este interesante proceso formativo.  Tengo claro que no es una lectura fácil, pero podemos hacerlo y complementa la actividad que venimos desarrollando a propósito de los videos sobre Dignidad Humana y la pregunta sobre RESPETO, que debimos haber realizado ya.  Al final encuentran un taller cuyo primer punto es:  ELABORAR UN GLOSARIO (palabras y su significado) con las palabras que encuentren en la lectura y cuyo significado no conozcan.  Vamos a realizar una primera lectura buscando esas palabras y elaborando el Glosario.  Éxitos.

Elogio de la dificultad

Estanislao Zuleta

La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.
Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica.
Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.
Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal.
En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala-cuna de abundancia pasivamente recibida.
En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.
Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.
Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia –por la desgracia– de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.
En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro –y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo–, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la “causa” absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión.
Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acción, con sus guerras santas y sus orgías de fraternidad no es una característica exclusiva de ciertas épocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo científico y técnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ningún origen filosóficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretación propia de la lógica paranoide que afirma un discurso particular –todos lo son– como la designación misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira.
El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por la participación, separan un interior bueno –el grupo– y un exterior amenazador. Así como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye mágicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extraño y se produce la más grande simplificación de la vida, la más espantosa facilidad. Y cuando digo aquí facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones colectivas, se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus miembros aceptan y desean el heroísmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad, sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuestión, de combinar el entusiasmo y la crítica, el amor y el respeto.
Un síntoma inequívoco de la dominación de las ideologías proféticas y de los grupos que las generan o que someten a su lógica doctrinas que les fueron extrañas en su origen, es el descrédito en que cae el concepto de respeto.
No se quiere saber nada del respeto, ni de la reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen más bien como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha abdicado a las más caras esperanzas. Porque el respeto y las normas sólo adquieren vigencia allí donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misión, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, sólo puede afirmarse allí donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espontánea, o en una fusión amorosa. No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una critica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro sólo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. Desde la concepción apocalíptica de la historia las normas y las leyes de cualquier tipo, son vistas como algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar la promesa; y por lo tanto sólo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misión incondicionada.
Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealización no es generalmente que se aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se había desechado, estimado sólo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de pesimismo, escepticismo y realismo cínico. Se olvida entonces que la crítica a una sociedad injusta, basada en la explotación y en la dominación de clase, era fundamentalmente correcta y que el combate por una organización social racional e igualitaria sigue siendo necesario y urgente. A la desidealización sucede el arribismo individualista que además piensa que ha superado toda moral por el sólo hecho de que ha abandonado toda esperanza de una vida cualitativamente superior.
Lo más difícil, lo más importante. Lo más necesario, lo que a todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho. Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.
Hay que observar con cuánta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos, en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamaré una no reciprocidad lógica: Es decir, el empleo de un método explicativo completamente diferente cuando se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasaos y los errores propios y los del otro cuando es adversario o cuando disputamos con él. En el caso del otro aplicamos el esencialismo: lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestación de su ser más profundo; en nuestro caso aplicamos el circunstancialismo, de manera que aún los mismos fenómenos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura. Él es así; yo me vi obligado. Él cosechó lo que había sembrado; yo no pude evitar este resultado. El discurso del otro no es más que de su neurosis, de sus intereses egoístas; el mío es una simple constatación de los hechos y una deducción lógica de sus consecuencias. Preferiríamos que nuestra causa se juzgue por los propósitos y la adversaria por los resultados.
Y cuando de este modo nos empeñamos en ejercer esa no reciprocidad lógica que es siempre una doble falsificación, no sólo irrespetamos al otro, sino también a nosotros mismos, puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo.
La difícil tarea de aplicar un mismo método explicativo y crítico a nuestra posición y a la opuesta no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que defendemos, como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene esa doble falsificación con la cual, en verdad, podría defenderse cualquier cosa.
En el carnaval de miseria y derroche propios del capitalismo tardío se oye a la vez lejana y urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, difícil, capaz de situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad.
Dostoievski nos enseño a mirar hasta donde van las tentaciones de tener una fácil relación interhumana: van sólo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa común se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la búsqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido. Dostoievski entendió, hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la razón.
Pero en medio del pesimismo de nuestra época se sigue desarrollando el pensamiento histórico, el psicoanálisis, la antropología, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado.
Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto:
"También esta noche, tierra, permaneciste firme. Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor. Y alientas otra vez en mi la aspiración de luchar sin descanso por una altísima existencia".

TALLER: “Elogio de la Dificultad”

Especial saludo para todos y todas. Ésta es la actividad que les propongo:


Una vez  leído y analizado el texto titulado: “Elogio de la dificultad”, que indudablemente es un texto un poco difícil de leer pero entendible, si nos lo proponemos; frente al texto:

11.       Realizar un glosario con las palabras no reconocidas dentro del texto y encontrar su significado.
22.      Hacer un comentario al texto. Que nos enseña?
33.      Cuales serían los principales elementos del texto, en relación con la ética y los valores?
44.      Que significa, para Estanislao Zuleta: RESPETO?
55.       Las actividades realizadas hasta el momento, qué nos sugiere que cambiemos en nuestra vida cotidiana, en nuestra familia y en nuestro salón de clase?



miércoles, 25 de noviembre de 2020

Película VALIOSA PROMESA. Ficha: 2184831

 Muy buenos días a todos y todas.  De acuerdo con la Guía de Aprendizaje, la próxima actividad es una película. En el enlace que les dejo a continuación, encuentran el link para poder ver la película VALIOSA PROMESA.  Y más abajo un taller sobre la misma.  Por favor vean la película, disfrútenla, compártanla con sus amigos y familiares.  Una vez vista, realicen el taller que les propongo.  Me lo envían vía correo electrónico. Recuerden tener en cuenta lo que ya sabemos sobre la DIGNIDAD HUMANA y sobre el RESPETO.

https://www.youtube.com/watch?v=Jy5B1E7RuGE

Este es el taller que les propongo sobre la película vista. 


1        1.        Realice una reflexión sobre el  personaje: Elmer  Jackson… El padre de los niños.  Como le parece éste señor?
2        2.       Haga  una lista de los personajes que tomaron decisiones a lo largo de la trama de la película Valiosa Promesa.
3       3.       Establezca las características de las decisiones  tomadas por esos personajes.  Cómo se lleva a cabo el proceso de toma de decisiones?
4      4.       Busca una definición de "PERVERSIDAD". Cuáles  de estos personajes le parecen perverso?  Por qué?
5     5.       Cómo le parece la actitud del Médico Psiquiatra que al final permite que Richard y la familia se reencuentre? 
        6.  Que valores negativos  (anti valores) ve que se muestran en toda la película?
3      7.  Que valores positivos  (valores) ve que se muestran en la película?

jueves, 12 de noviembre de 2020

Vídeo 1 EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATÓN Ficha: 2184831



La idea es:  Escribir en el cuaderno LOS APRENDIZAJES que nos deja este video.  Hacerlo de tal manera que lo puedan enviar al correo asignado por el instructor

Video 2. EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATON Ficha: 2184831


Vamos a hacer lo mismo:  escribir en nuestros cuadernos, LOS APRENDIZAJES que nos deje este video. Hacerlo también de tal manera que puedan enviar el documento al correo asignado por el instructor

EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATON. Texto FICHA: 2184831


PLATÓN: EL MITO DE LA CAVERNA

--Ahora, continué, imagínate nuestra naturaleza, por lo que se refiere a la ciencia, y a la ignorancia, mediante la siguiente escena. Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos. La luz les viene de un fuego encendido a una cierta distancia detrás de ellos sobre una eminencia del terreno. Entre ese fuego y los prisioneros, hay un camino elevado, a lo largo del cual debes imaginar un pequeño muro semejante a las barreras que los ilusionistas levantan entre ellos y los espectadores y por encima de las cuales muestran sus prodigios.
 --Ya lo veo, dijo. --Piensa ahora que a lo largo de este muro unos hombres llevan objetos de todas clases, figuras de hombres y de animales de madera o de piedra, v de mil formas distintas, de manera que aparecen por encima del muro. Y naturalmente entre los hombres que pasan, unos hablan y otros no dicen nada. --Es esta una extraña escena y unos extraños prisioneros, dijo. --Se parecen a nosotros, respondí. Y ante todo, ¿crees que en esta situación verán otra cosa de sí mismos y de los que están a su lado que unas sombras proyectadas por la luz del fuego sobre el fondo de la caverna que está frente a ellos.
--No, puesto que se ven forzados a mantener toda su vida la cabeza inmóvil. --¿Y no ocurre lo mismo con los objetos que pasan por detrás de ellos? --Sin duda. --Y si estos hombres pudiesen conversar entre sí, ¿no crees que creerían nombrar a las cosas en sí nombrando las sombras que ven pasar?
--Necesariamente. --Y si hubiese un eco que devolviese los sonidos desde el fondo de la prisión, cada vez que hablase uno de los que pasan, ¿no creerían que oyen hablar a la sombra misma que pasa ante sus ojos? --Sí, por Zeus, exclamó. --En resumen, ¿estos prisioneros no atribuirán realidad más que a estas sombras?
--Es inevitable. --Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; mira lo que resultaría naturalmente de la nueva situación en que vamos a colocarlos. Liberamos a uno de estos prisioneros. Le obligamos a levantarse, a volver la cabeza, a andar y a mirar hacia el lado de la luz: no podrá hacer nada de esto sin sufrir, y el deslumbramiento le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía. Te pregunto qué podrá responder si alguien le dice que hasta entonces sólo había contemplado sombras vanas, pero que ahora, más cerca de la realidad y vuelto hacia objetos más reales, ve con más perfección; y si por último, mostrándole cada objeto a medida que pasa, se le obligase a fuerza de preguntas a decir qué es, ¿no crees que se encontrará en un apuro, y que le parecerá más verdadero lo que veía antes que lo que ahora le muestran? --Sin duda, dijo.
 --Y si se le obliga a mirar la misma luz, ¿no se le dañarían los ojos? ¿No apartará su mirada de ella para dirigirla a esas sombras que mira sin esfuerzo? ¿No creerá que estas sombras son realmente más visibles que los objetos que le enseñan? --Seguramente.
--Y si ahora lo arrancamos de su caverna a viva fuerza y lo llevamos por el sendero áspero y escarpado hasta la claridad del sol, ¿esta violencia no provocará sus quejas y su cólera?
Y cuando esté ya a pleno sol, deslumbrado por su resplandor, ¿podrá ver alguno de los objetos que llamamos verdaderos? --No podrá, al menos los primeros instantes.
--Sus ojos deberán acostumbrarse poco a poco a esta región superior. Lo que más fácilmente verá al principio serán las sombras, después las imágenes de los hombres y de los demás objetos reflejadas en las aguas, y por último los objetos mismos. De ahí dirigirá sus miradas al cielo, y soportará más fácilmente la vista del cielo durante la noche, cuando contemple la luna y las estrellas, que durante el día el sol y su resplandor.
--Así lo creo.
--Y creo que al fin podrá no sólo ver al sol reflejado en las aguas o en cualquier otra parte, sino contemplarlo a él mismo en su verdadero asiento. --Indudablemente.
--Después de esto, poniéndose a pensar, llegará a la conclusión de que el sol produce las estaciones y los años, lo gobierna todo en el mundo visible y es en cierto modo la causa de lo que ellos veían en la caverna.
 --Es evidente que llegará a esta conclusión siguiendo estos pasos. --Y al acordarse entonces de su primera habitación y de sus conocimientos allí y de sus compañeros de cautiverio, ¿no se sentirá feliz por su cambio y no compadecerá a los otros? Ciertamente.
--Y si en su vida anterior hubiese habido honores, alabanzas, recompensas públicas establecidas entre ellos para aquel que observase mejor las sombras a su paso, que recordase mejor en qué orden acostumbran a precederse, a seguirse o a aparecer juntas y que por ello fuese el más hábil en pronosticar su aparición, ¿crees que el hombre de que hablamos sentiría nostalgia de estas distinciones, y envidiaría a los más señalados por sus honores o autoridad entre sus compañeros de cautiverio?
¿.No crees más bien que será como el héroe de Homero y preferirá mil veces no ser más «que un mozo de labranza al servicio de un pobre campesino» y sufrir todos los males posibles antes que volver a su primera ilusión y vivir como vivía? --No dudo que estaría dispuesto a sufrirlo todo antes que vivir como anteriormente.
--Imagina ahora que este hombre vuelva a la caverna y se siente en su antiguo lugar. ¿No se le quedarían los ojos como cegados por este paso súbito a la obscuridad? --Sí, no hay duda. --Y si, mientras su vista aún está confusa, antes de que sus ojos se hayan acomodado de nuevo a la obscuridad, tuviese que dar su opinión sobre estas sombras y discutir sobre ellas con sus compañeros que no han abandonado el cautiverio, ¿no les daría que reír? ¿No dirán que por haber subido al exterior ha perdido la vista, y no vale la pena intentar la ascensión? Y si alguien intentase desatarlos y llevarlos allí, ¿no lo matarían, si pudiesen cogerlo y matarlo?
--Es muy probable. --Ésta es precisamente, mi querido Glaucón, la imagen de nuestra condición. La caverna subterránea es el mundo visible. El fuego que la ilumina, es la luz del sol. Este prisionero que sube a la región superior y contempla sus maravillas, es el alma que se eleva al mundo inteligible. Esto es lo que yo pienso, ya que quieres conocerlo; sólo Dios sabe si es verdad. En todo caso, yo creo que en los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que percibimos con dificultad, pero que no podemos contemplar sin concluir que ella es la causa de todo lo bello y bueno que existe. Que en el mundo visible es ella la que produce la luz y el astro de la que procede.
Que en el mundo inteligible es ella también la que produce la verdad y la inteligencia. Y por último que es necesario mantener los ojos fijos en esta idea para conducirse con sabiduría, tanto en la vida privada como en la pública.
Yo también lo veo de esta manera, dijo, hasta el punto de que puedo seguirte. [. . .] --Por tanto, si todo esto es verdadero, dije yo, hemos de llegar a la conclusión de que la ciencia no se aprende del modo que algunos pretenden. Afirman que pueden hacerla entrar en el alma en donde no está, casi lo mismo que si diesen la vista a unos ojos ciegos. --Así dicen, en efecto, dijo Glaucón.
--Ahora bien, lo que hemos dicho supone al contrario que toda alma posee la facultad de aprender, un órgano de la ciencia; y que, como unos ojos que no pudiesen volverse hacia la luz si no girase también el cuerpo entero, el órgano de la inteligencia debe volverse con el alma entera desde la visión de lo que nace hasta la contemplación de lo que es y lo que hay más luminoso en el ser; y a esto hemos llamado el bien, ¿no es así?
--Sí. --Todo el arte, continué, consiste pues en buscar la manera más fácil y eficaz con que el alma pueda realizar la conversión que debe hacer. No se trata de darle la facultad de ver, ya la tiene. Pero su órgano no está dirigido en la buena dirección, no mira hacia donde debiera: esto es lo que se debe corregir.
 --Así parece, dijo Glaucón. __
República Vll; 514a_517c y 518b_d. (R. Verneaux, Textos de los grandes filósofos. Edad antigua, Herder, Barcelona 1982, p. 26-30).


Lo mismo, que con los videos anteriores.  Escribamos en nuestro cuaderno, los aprendizajes que nos deje esta lectura.  Hacerlo de tal manera que puedan enviarlo al correo asignado por el instructor

ÉXITOS¡¡¡

sábado, 7 de noviembre de 2020

HISTORIA DE LAS NUEVE VACAS. Una historia de ASERTIVIDAD? 2142325 - 2142326


 

Espero les esté yendo muy bien al lado de sus familias.  

1.  ¿La historia del vídeo que les comparto, es alusiva a la capacidad descrita por el concepto de ASERTIVIDAD?   Por qué?

2.  Busca en la red los principios rectores de la Programación Neuro Lingüística. Qué es la PNL?

2.  Has pensado en el poder de las palabras?  Que palabras utilizas frecuentemente cuando se trata de comunicarte con tus padres, con tus hermanos, con tus hijos(as), con tu pareja, con tus amigos? Elabora un listado con esas palabras más usadas y piensa un poco frente a esa lista.

3.  Qué efecto crees, con base en el vídeo visto, que causas en todos y cada uno de ellos?

Que palabras utilizas frecuentemente para referirte a ti mismo, en la autoreflexión o cuando hablas de ti frente a otras personas?

jueves, 5 de noviembre de 2020

1 ETICA. UNA HISTORIA ANTIGUA. Ficha: 2184831

Buenos tardes.  Esta es la primera actividad.  Vamos a leerla y al final desarrollaremos el taller que propongo.


UNA HISTORIA ANTIGUA

Quien sirve a otros, respeta sus valores y a las personas.  Sabe que a veces ese respeto puede retrasar la cosecha de los resultados de su trabajo, pero no se molesta por eso.  Prefiere esperar el momento.  No conquista sus victorias caminando sobre cadáveres.  No utiliza artificios engañosos; primero porque contraría su corazón, y segundo, porque sabe que una victoria alcanzada de esa manera destruye la confianza y el respeto que siente por sí mismo.

Una historia antigua cuenta que a un rey muy viejo lo buscó cierto día su hijo, para decirle: -- Padre, pienso que ya llegó la hora de que me prepare para asumir el trono. El tiempo está pasando y, cuando llegue mi turno, quiero ser un gran rey para nuestro pueblo, como lo has sido tu; o mejor si se puede.  ¿Qué me aconsejas?

El viejo contesto, aceptando que su hijo tenía razón y valorando su búsqueda de hacerse cada vez mejor como persona y como candidato al trono: -- Lo más importante es saber qué es moral, que es ética y que es el servicio.  Busca a mi maestro para aprender con él sobre los temas en cuestión.

El joven príncipe fue hasta donde la persona indicada, un maestro todavía más viejo que su padre, y le contó lo que deseaba.  Después de oírlo, el maestro dijo: --Yo soy profesor de artes marciales. No sé nada sobre moral, ni sobre ética y menos sé que es el servicio; no entiendo porqué su padre lo envío donde mi.  El joven pensó: “Tal vez mi padre esté equivocado.  Pero si él me mandó aquí, debe haber alguna razón”.  Y se quedó.

Al día siguiente iniciaron los entrenamientos.  El maestro dijo: --Cada vez que me acerque a ti, y no lo notes, voy a golpearte con mi bastón y le mostró un garrote gigantesco.  El joven pensó: “Yo soy joven, él es viejo.  Estaré alerta y me será fácil verlo llegar y me pondré en guardia”.

Después de un tiempo de poner atención, de estar atento y vigilante, el joven empezó a distraerse, a veces con el ruido de los pájaros, a veces con el sonido del viento, con el transito de las jovencitas.  En esos momentos, el maestro se acercaba, él no se enteraba y recibía su garrotazo. Y recibió muchos golpes. Hasta que el joven DECIDIÓ sumergirse en tal grado de atención, de vigilancia,  que tan pronto llegaba el maestro, aun cuando se le acercase como en un pase de magia, lo advertía y se ponía en guardia.  

Al llegar a éste nivel, el maestro decisión profundizar los entrenamientos y le dijo: --Hasta ahora sólo te golpeé en los momentos en que estabas despierto y no te dabas cuenta de mi presencia; a partir de éste momento voy a golpearte con mi bastón, cuando no te des cuenta de que yo me acerco mientras duermes.

El joven pensó:  "Yo soy joven, el es viejo, Voy a permanecer despierto hasta que él se canse y luego descanso yo.  Sin embargo, el que se cansó primero, después de un tiempo, fue el príncipe.  El maestro se acercaba y, viendo al joven adormecido, lo golpeaba con el bastón.  Y recibió muchos garrotazos, hasta que DECIDIÓ estar tan atento, tan vigilante, que entrando nuevamente en tal grado de atención, aun dormido, era capaz de advertir la presencia del viejo; y se ponía en guardia.

El maestro decidió que al día siguiente irían a descansar antes de las próximas lecciones.  Estaban tomando el sol cuando el príncipe pensó: “Quiero ver si este viejo es capaz de advertir que me aproximo.  Voy a tomar el bastón y le voy a dar un bastonazo, para así sacarme al menos una espinita después de haber recibido tanto garrote”.  Cuando el joven inició el movimiento de levantarse, el viejo le dijo: --Ni siquiera lo intentes.  Si te llegas a acercar a mí con esa intención, vas a recibir tal zurra, que jamás me olvidarás.

El príncipe se sorprendió mucho con la capacidad de percepción del viejo y continuó relajado, tomando el sol.  Entonces el viejo, a su turno, pensó: “Qué muchacho tan abusivo.  Le voy a dar una lección.”

Pero, cuando el viejo se estaba levantando para coger el garrote, escuchó que el muchacho le decía: --Ni lo intentes  Si te aproximas a mi con esa intención, vas a recibir tal garrotazo, que nunca lo vas a olvidar.

El viejo entonces, se acercó, miró cariñosamente al muchacho y le dijo: --Ahora puedes irte.  Ya aprendiste la lección.  La moral, la ética y el servicio es algo que nace de nuestro estado de atención, de mantenernos siempre conscientes, siempre alertas.  Cuando oímos nuestro corazón, siempre sabemos ser justos.

La ética nace de nuestra actitud de amor y de respeto con relación a los demás y a nosotros mismos; justamente a quienes venimos a servir.  Es saber escuchar nuestro corazón y dejarlo guiar nuestros actos.  Esa es pues la ética de quien sin esperar algo a cambio, sirve a los demás.  Y colorín colorado esta Historia Antigua se ha acabado.

TALLER

  1.  Qué representa para ti el joven príncipe?
  2. Que representa para ti el viejo maestro, de la historia?
  3. Qué significado tiene para ti “el garrote” y los garrotazos?
  4. Por qué crees que se relaciona la ética, la moral y el servicio, con un estado de atención, de alerta?
  5. Elabora un ejemplo en el que se vea, en la práctica, el cómo no estar atentos, vigilantes, en su relación con la ética, nos representa garrote.
  6. Vuelve a leer el primer párrafo:  Que tiene de interesante?

Éxitos
Jorge Antonio Salazar Machado.
Instructor Ética
SENA RISARALDA

Centro Comercio y Servicios